Glenn Morizio (izquierda) y Aubrey Deeker, en la obra 'Happy Fall: A Queer Stunt Spectacular'.

La coqueta localidad de Shepherdstown, a orillas del río Potomac, es famosa entre los aficionados a la historia de la guerra civil estadounidense, porque, cerca de aquí, se despliegan los solemnes campos de Antietam, una de las batallas más cruentas del principio de la contienda. Con su universidad, su librería con sección de títulos prohibidos incluida, sus restaurantes refinados y sus bares adornados con banderas gais, esta isla de 1.500 habitantes en mitad de Virginia Occidental, puro territorio Trump, es, dice Peggy McKowen, “todo lo que uno no esperaría” de este Estado republicano.

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Vista de la calle principal de Shepherdstown,  pueblo de Virginia Occidental.Susan Lynskey (izquierda) y Lisa Fernandez, en la pieza 'Side Effects May Include...', en el festival CATF.Ambiente a las puertas del teatro Marinoff, en Shepherdstown, durante el festival CATF.